‘periferias’ con Ricardo Bada, en Colonia

Los pasados días 9, 10 y 11 de marzo periferias viajó a Colonia para entrevistarse con Ricardo Bada, uno de las personas que, si todo marcha como esperamos, legará parte de su valiosísimo archivo al Aula del Legado Cultural de Huelva. Mantuvimos un encuentro realmente intenso, como lo es también la pasión con la que Ricardo habla de todo lo que ocupa su enciclopédica mente.
La conversación discurría por parajes que, al menos el que escribe, no había visitado antes. Sin embargo, Ricardo nos hacía viajar con él, generosamente, con lo cual disfrutamos de una experiencia más allá de las paredes de su casa. Mientras tanto, Diny, su mujer, alternaba su presencia en la mesa con el trasteo propio de la elaboración de un almuerzo que nos estaba preparando.
La jornada del sábado duró ocho horas. Un suspiro. Pero Ricardo guardaba un as en la manga: al día siguiente cenaríamos con él en La Modicana.
En Ricardo llama poderosamente la atención lo presente que tiene Huelva en su pensamiento. Nombres, lugares, noticias, anécdotas, cuadros y fotografías colgadas de las paredes… una persona que, a pesar de salir de nuestra ciudad hace más de 55 años, sigue siendo onubense. Y todo ello mientras nos comentaba su vida, sus entrevistas, su labor como introductor, como verdadero puente entre la música, el teatro, la literatura, el periodismo, la ciencia o el cine hispanoamericano y Europa… Una vida ancha, profunda, caudalosa, como el Rhin que casi se divisa desde su casa en Colonia.

Y, mientras, la omnipresencia de Diny en su vida, y con nosotros. Pero ello merece mejor pluma que la nuestra…

Os dejamos las propias palabras con las que Ricardo dejó testimonio en su diario, tarea a la que se aplica cada jornada, y que envía al medio digital ‘Fronterad’ bajo el formato de su blog urbi et interneti.

Nota: ¿Empezáis a daros cuenta de la entidad del proyecto del Aula del Legado de Huelva?

 

Weiß/Colonia, 9.3.

0:10 am: Hang ‘Em High [Cometieron dos errores en España, pero mejor La marca de la horca en México] es el primer western de Clint Eastwood después de la trilogía con Sergio Leone, así como el primer film de su productora Malpaso. Y fue un buen paso. Pero lo que me pasa con él es que cada vez que lo veo me pregunto cuánto habrá de plagio o de reverencia en la partitura. A uno le parece estar oyendo a Morricone, y no es de Morricone la partitura. Esta noche agarré la conexión cuando ya había empezado unos 10’ antes y me dije al oír la música: «Morricone», hasta recordar que estaba de nuevo metido en una fatamorgana sonora.

Llegaron Cruz y Pepe, con Guillermo Duclós, a quien no conocíamos. Venían para conversar conmigo acerca del proyecto del Aula del Legado Cultural de Huelva y mi contribución a ella con un legado o depósito de mis manuscritos y mis epistolarios. Despachamos dos botellas del Sekt Príncipe de Metternich (una de Riesling, otra de Chardonnay, y todos coincidimos en que el de Riesling es mejor), antes de regar con un buen Carménère la sopa de legumbres y una de las especialidades de Diny, el enrollado de carne de res, a su vez una de las especialidades de la cocina renana. Postre con bayas del bosque (¿pleonasmo, querida Real Academia?) y el suave terciopelo de un licor de yerbas helado. Pepe, Guillermo y yo nos aislamos luego en mi cuarto de trabajo para que, sobre todo Guillermo, me explicase el proyecto con pelos y señales, donde para mi agradable sorpresa me entero de que él lo concibe como un centro abierto al público, para que todos los onubenses tengan acceso al legado cultural de su provincia y puedan ubicar a los legatarios o depositantes en el nicho que les corresponda. Yo había creído hasta ahora que iba a ser un lugar abierto sólo para los estudiosos y me alegra un montón saber que no va a ser así, o bien así sí, pero además. En cuanto a cómo definirme yo mismo en relación con el Aula, o mejor dicho con el legado cultural de mi ciudad y provincia (un tema que le interesa muchísimo a Guillermo, y no sólo por lo que me atañe, sino a todos y cada uno de los participantes en el proyecto), le digo que me encuadre como a alguien que nunca dejó de ser Huelva por muy lejos que estuviera o esté de ella, y le cité el fandango clásico de Paco Isidro: «Aunque me voy no me voy, / aunque me voy no me ausento, / porque me voy de palabra / pero no de pensamiento». Bella esta jornada choquera en el limes del Imperio. Y una nueva amistad, la de Guillermo, en quien creo rastrear la virtud más acendrada del choquerola modestia. ¡No debe ser casualidad que no hayamos nacido en Sevilla!  

Weiß/Colonia, 10.3.

Diny se marchó muy temprano a Holanda, donde prefiere renovar su pasaporte mejor que en el antipático y rígido consulado neerlandés en Düsseldorf.

El viento sopla todo el santo día con un aliento que parece inagotable. Por quien más lo siento no es por la gente en la calle, sino por el magnolio a la entrada de nuestra casa. Está ya florido (aunque los capullos siguen cerrados) y me temo que las descarnadas manos del viento lo vayan a desnudar, inmisericordes. Lo miro de vez en cuando desde la ventana de mi cuarto de trabajo y lo veo desfiando gallardo las arremetidas del viento de poniente. ¡Coraje, magnolio mío!

Me cité a las 7 pm en La Modicana, con Cruz, Pepe y Guillermo, para invitarlos a cenar en ese lugar que sólo conocen por mi diario. Y lo primero de que me entero, al llegar, es de que la signora viaja mañana a Madrid, cuatro días de vacaciones, de modo que le paso los datos para que vaya a comer a La Daniela y le lleve nuestros recuerdos a Yina, Yamila & Co. Cinco minutos después llega el trío onubense y Pepe pregunta a la signora que de dónde es el tinto que nos sirve: de los Apeninos, no de Sicilia. Le entrego a Guillermo, como anticipo de mi aporte al Legado Cultural de Huelva, un ejemplar del álbum “Latinoamericanos en Europa”, tres CDs, donde en su día recogí una antología de los 16 años que mantuve esa serie en la programación de nuestra redacción en la Deutsche Welle. Ello hace que Guillermo se explaye acerca de un tema que no tocamos ayer, y es el archivo sonoro del Aula, que parece ser la niña de sus ojos. Así es que mi regalo de esta noche le viene como yelito al güisqui. Después de la cena nos despedimos en la plaza del mercado, yo quedo a la espera del 131 que me devuelva a casa, ellos van a la estación de Sürth, desde donde con el tranvía 16 viajan derechos a muy cerca del hotel. Yo les había ofrecido venir a casa a hacer un poco de sobremesa, pero mientras viajaba acá en el bus me dije que era mejor así, rebajando el nivel emotivo de la despedida de una visita como ésta, que se cargó de buenas ondas desde que llegaron a casa ayer, a mediodía.

[Por cierto que olvidé consignar ayer los regalos que nos trajeron. A Diny le trajo Cruz un pañuelo de cabeza, eso que los mexicanos llaman “una mascada”. A mí me trajo Guillermo dos publicaciones muy interesantes, una de ellas auspiciada por periferias, la asociación que él preside y es el motor del Aula del Legado Cultural. Y Pepe, como es lógico, un ejemplar de su libro sobre la poesía satírica en Huelva (donde me dedica un capítulo), amén de nada menos que una bufanda del Recre. ¡¡Aúpa, Recre!!]


Con Ricardo Bada en su cuarto de trabajo.


Parte del material con el que Ricardo tiene forrada su casa.


Remite autógrafo de Juan Ramón Jiménez. Imaginaos 30 archivadores…


Con Ricardo (centro) en La Modicana.

periferias

Asociación cultural sin ánimo de lucro con sede en Huelva. Acta Fundacional de fecha 1 de julio de 2015.

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